Estos son los resultados de la primera aproximación al entrenamiento actoral. Aunque lo hecho hasta ahora también lo era, claro!
Ha sido una sesión donde nos hemos centrado en la expresión corporal, vocal y herramientas tanto teatrales como dramatúrgicas. En los temas del ejercicio sobre fotografías hemos comenzado a introducir sutilmente los conceptos sobre los que partiremos para crear el contenido de la obra de teatro final.
Comenzamos con un automasaje siguiendo las indicaciones de Gotzone por todo el cuerpo, acompañado de suspiros y sonido. Después nos ponemos en filas y masajeamos al de delante.
Estiramientos siguiendo las indicaciones de Gotzone, que evolucionan hacia un trabajo colectivo de CORO.
El grupo se organiza en dos subgrupos que comienzan a interactuar y dialogar tanto con su movimiento (cada grupo se mueve como si fuese una bola de gente, todos en la misma dirección). El texto con el que se interpelan y contestan es: “Compadre, cómprame un coco” – “Compadre, no compro cocos”. El ejercicio funcional muy bien, los dos grupos van creciendo en confianza y expresividad y el clima que se crea en la sala es de mucha concentración.
Jugamos a elfos, hadas y trolls, lo que siempre genera bastante confusión. Hay que tener cuidado con el suelo porque resbala bastante. El ejercicio revela que todavía tenemos que trabajar mucho la escucha activa. A los participantes les cuesta mucho aguantar la tensión y escuchar durante el instante antes de actuar, lo que provoca que se actúe de cualquier manera, más para aliviar la tensión que para conseguir el objetivo que perseguimos.
Jugamos al pañuelo y cuesta también hacer pasar el foco de atención desde la competición a la comunicación que se establece en el momento de encontrarse cerca del pañuelo. El momento del encuentro y la comunicación se complican mucho cuando el encuentro no solo implica a dos personas.
Los participantes se dividen en grupos de 5 para trabajar sobre las imágenes propuestas como si representasen fotografías. Desde el comienzo todos los participantes se lanzan a la tarea con gran entusiasmo. Tener música entre las imágenes sirve para que el punto de partida para hacer las imágenes no sea el cuerpo estático, sino que ya se haya adelantado trabajo y la herramienta esté “engrasada” y lista para usarse.
Manteniendo los mismos grupos y partiendo de alguno de los conceptos anteriores se pide pensar una escena, para representarla después en idioma crogmañon. Todas las escenas funcionan muy bien, se proponen ideas interesantes y se actúan de tal modo que se podrán rescatar varias cosas de ellas para los siguientes trabajos.
Terminamos la sesión con un trabajo de manipulación sobre el cuerpo del compañero que relaja la energía de la clase y aporta calidez al final.
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